12 de diciembre de 2009

Las mujeres y las máquinas

Mientras pensaba en que en realidad me equivoqué al elegir la carrera que estoy por terminar (considerando mis gustos, porque en cuanto a fuentes laborales está bien), se me ocurrió que debería haber estudiado algo que tuviera que ver con computadoras (tomando en cuenta que me puedo pasar días enteros frente a la pantalla, y no me refiero a chatear). Eso, me hizo pensar a su vez en el hecho de que por lo menos yo nunca he conocido a una mujer que le gusten las computadoras. De hecho, cuando fui a hacer un pequeño curso de mantenimiento y reparación de computadoras, de 20 yo era la única mujer. Y me pregunto por qué será que pasa esto. Algunos dicen que es porque nosotras somos más “emocionales” y “sociales”, que gustamos más del contacto humano, y cosas por el estilo, y que los hombres son más prácticos. Entonces me digo “¿y qué pasó conmigo?” A mí me encanta todo lo que tenga que ver con tecnología y máquinas, eso sí, no me atraen los autos ni las motos (así como para conocer marcas, modelos, etc), pero el conocer sobre máquinas, computadoras, electricidad, y esas cosas sí. Ahora sobre el contacto humano y las emociones, yo paso, ¡JAJAJAJA!!.

Yo pienso que podría ser eso que están diciendo, y otras veces quizá la misma mujer dice “¿pero cómo a mí me van a interesar esas cosas? Yo nací para estudiar una carrera femenina, y después casarme y tener hijos y ser muy feliz para siempre”, y ella misma se niega la posibilidad de que le gusten cosas que la sociedad no acepta para una mujer.

Esto pasa desde la niñez, donde existen mujeres que cuando eran niñas hubieran querido jugar con autos, pero los estúpidos de sus padres les dijeron “eso es para niños, toma esta muñeca”.

Por mi parte, tuve la suerte de tener unos padres que, aunque son mayores que los padres de los de mi edad, no limitaron mi forma de ser. A mí no me pusieron estúpidos vestidos ni me compraron muñecas; yo me vestía como niño y jugaba con autos y camiones, porque eso es lo que quería hacer. Pero no se estarán imaginando que soy amachada, que tengo cabello corto y escupo como los hombres. Asimismo, me dejaron pintarme las uñas desde los cinco años, y andar con los tacones de mi mamá. Antes que cualquiera, empecé a pintarme las uñas haciendo mis propios diseños, y en la actualidad me encanta maquillarme.

Eso de que hay cosas para mujeres y para hombres es estúpido. Quizá existen predominancias, pero también hay excepciones como yo, y muchas otras mujeres más en el mundo, que tienen que soportar que se las trate de brutas y débiles, o de arpías (por ejemplo en el caso de las exitosas y exigentes mujeres de negocios) no más porque se han atrevido a ser diferentes.

Y me pregunto: ¿algún día cambiará esto?...

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